La MESA REDONDA DE JESÚS, MARÍA Y JOSÉ, es un espacio de reflexión, oración y diálogo, sobre un estilo de vida muy peculiar: el de unas personas que viven en comunidad animados por la celebración de su fe cristiana, en comunión de vida (castidad), oración (obediencia) y trabajo (pobreza). La espiritualidad de la Sagrada Familia de Nazaret y el testimonio profético de san José Manyanet inspiran este estilo de vida y nos ha dado un nombre: Hijos de la Sagrada Familia, Jesús, María y José.
REVISTA VIVENCIAS
PUBLICACIONES
Thursday, March 3, 2011
Thursday, February 24, 2011
La fragilidad afectiva y la direccion espiritual de los candidatos al sacerdocio. Entrevista a Mons. Jose Maria Yanguas, Obispo de Cuenca.
La formación en los seminarios con sus desafíos y características actuales, la importancia del acompañamiento espiritual y temas como las fragilidades física y afectiva fueron algunos temas que se trataron en el curso La formacion espiritual en nuestros seminarios que se realizó en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz de Roma del 7 al 11 de febrero pasados.
El obispo de Cuenca (España) José María Yanguas, intervino en este evento académico sobre el tema de la fragilidad afectiva.
¿Cuáles deben ser los pilares de la formación espiritual que deben primar actualmente en los seminarios?
Este período tiene como fin preparar a los candidatos para continuar en la Iglesia la misión de Jesucristo, Buen Pastor, siendo colaboradores de los Obispos. Los sacerdotes son, radicalmente, cristianos, llamados a realizar una misión que precisa de una previa "capacitación", la ordenación sacerdotal, particular configuración con Cristo sacerdote y Pastor. La primera tarea, pues, en la educación de los seminarios es formar buenos cristianos, es decir educar en las virtudes, humanas y cristianas, comunes a todo discípulo de Jesús.
¿Y cuáles son esas virtudes?
Un candidato al sacerdocio debe procurar adquirir virtudes como la sinceridad y la sencillez, con un rechazo instintivo a la doble vida, de todo lo que es falso, inauténtico, postizo; el espíritu de trabajo; el sentido de la amistad, sincera y abierta, sacrificada y generosa, fundamental para vivir el sacerdocio dentro de un presbiterio y en el seno de una comunidad; el espíritu de servicio, necesario para quien ha de darse incansablemente a todos; la reciedumbre de ánimo y la capacidad de sufrimiento, el "aguante", podríamos decir, para no doblarse ante las dificultades y los obstáculos, para saber trabajar a largo plazo sin esperar fáciles éxitos inmediatos y no desanimarme ante posibles fracasos.
Además, es claro que el candidato al sacerdocio debe tener la necesaria formación teológica y moral, canónica, litúrgica y pastoral; poseer experiencia viva del Dios que se nos revela en Cristo y que se cultiva en el diálogo vital de la oración personal, pública o privada; sentido sobrenatural que lleve a enjuiciarlo todo a la luz de Dios; afabilidad y sentido de paternidad que moverá a tratar a todos con sincera y madura cordialidad; optimismo sobrenatural que infunda en los fieles alegría y confianza.
También, sentido de responsabilidad, creatividad y espíritu de leadership de quien se empeña, de mil maneras, en servir la Palabra de Dios a sus hermanos, en acercarles a las fuentes de la gracia que son los sacramento, en guiarlos por los caminos de una vida auténticamente cristiana. No son las únicas "virtudes" de la formación sacerdotal por la que usted me pregunta, pero estas no deberían faltar.
¿Cuál debe ser el papel del director espiritual durante la formación de los seminaristas?
Se trata ciertamente de un papel fundamental. De una parte se ocupa de la vida y de la formación espiritual en el seminario, que tiene lugar mediante charlas, retiros, meditaciones, lectura de libros, entre otras. De otra, el director espiritual es guía espiritual de los candidatos. Estos le abren su alma, haciéndole partícipe de su vida interior, con el fin de que pueda orientar, iluminar, corregir, abrir horizontes, aclarar dudas, proponer metas, animar a veces, moderar otras.
Se trata, pues, de una labor que toca lo más íntimo y personal de cada uno. Es tarea que requiere, pues, una delicadeza extrema, de manera que los candidatos se sientan acogidos, comprendidos, apreciados; precisa de humildad y sentido de Iglesia para no formarlos a la propia imagen y semejanza; pide respeto por las peculiaridades de cada uno en la seguridad de que no hay dos almas iguales y de que no existen recetas de indiscriminada aplicación universal; fortaleza para saber corregir cuando sea necesario; ciencia moral y conocimiento de la vida espiritual; atención a lo que Dios puede pedir a los distintos candidatos, esmero para facilitar su sinceridad, prudencia para llevarlos por un plano inclinado, paciencia para acompañar los ritmos de crecimiento, a veces tan distintos, de cada uno…
¿Y en lo que se refiere a la fragilidad afectiva, de la que usted habló en el evento académico en la Universidad de la Santa Cruz?
Este asunto no es algo específico de la formación sacerdotal. La fragilidad, la inmadurez, la inconsistencia de ánimo es algo presente en muchos de nuestros jóvenes y adolescentes. Se manifiesta como falta de armonía entre las esferas intelectual, volitiva y afectiva de la persona, creando inestabilidad, cambios frecuentes de estado de ánimo, conductas guiadas por las "ganas", incumplimiento de los compromisos adquiridos, desilusiones tras repentinos entusiasmos, estados depresivos sin más razón que los pequeños e inevitables fracasos, incapacidad para mantenerse o resistir ante los obstáculos, dificultad para tomar verdaderas decisiones. Las personas afectivamente frágiles necesitan estar en el centro de la atención, ser reconocidas y estimadas y confunden fácilmente sentimiento y amor verdadero.
¿Se trata sólo de una cuestión de sentimientos?
Desde luego que no. Esta es la inadecuada integración del mundo afectivo en la totalidad de la persona, mientras que la madurez personal, en cambio, es fruto del armónico desarrollo de las capacidades propiamente humanas. La inmadurez afectiva no es cuestión sólo de la esfera de los sentimientos, supone seguramente inmadurez intelectual y volitiva.
Si el variado mundo de los sentimientos y afectos, frecuentemente confuso, prevalece sobre la inteligencia y la voluntad, se cae necesariamente en el sentimentalismo, permitiendo que sean los sentimientos quienes decidan sobre la verdad o el error y que sean ellos el único motor de nuestros actos. La razón pierde capacidad de discernimiento, y la voluntad se debilita. La vida de la persona queda así en poder de los sentimientos, variables, cambiantes, a menudo superficiales, siendo así que necesitan más bien ser dirigidos por la inteligencia, y gobernados por la voluntad.
Si el sentimentalismo invade la vida de piedad, ésta correrá un gravísimo riesgo apenas falten los sentimientos, experiencias o afectos que las sostienen. Se confunde equivocadamente con ellos y corre su misma suerte.
El director espiritual debe procurar encaminar al candidato hacia una vida afectiva madura, ¿qué características presenta ésta?
Una vida afectiva madura exige una visión del hombre que responda a su verdad sin reduccionismos, dualismos o visiones parciales. Requiere el conocimiento del verdadero ordo amoris, de la escala de bienes que merecen ser amados. Pero pide también fuerza, voluntad, capacidad para poder seguir y vivir ese ordo.
¿Qué características del tiempo actual pueden propiciar que se de la fragilidad afectiva que tanto toca al hombre de nuestro tiempo?
Esta se ve favorecida por un ambiente en el que se reniega de las verdades absolutas, de los valores fuertes, de los modelos de conducta; una cultura ambiente en la que la distinción entre el bien y el mal es incierta, donde lo verdadero se confunde con lo útil o práctico; en la que "todo es del color del cristal con que se mira". Eso hace que resulte imposible una auténtica educación o formación: no existen modelos, falta una idea precisa de lo que significa ser hombre.
La dificultad se agrava si el esfuerzo, el empeño y el sacrificio que exige toda educación no gozan de buena prensa porque el placer se ha convertido en norte y fin de la existencia. La búsqueda espasmódica de placer nos pone en presencia del hombre animal de que habla san Pablo, incapaz de comprender las cosas de Dios, débil, esclavo de sus pasiones.
Resulta un desafío este factor para la formación de los actuales seminaristas…
Así es… Por ello necesario proponer a los candidatos al sacerdocio con renovado vigor el modelo de Cristo sacerdote, Buen Pastor; motivarlos con esa imagen, de manera que a su luz adquiera sentido toda la tarea de formación, de forja de la propia personalidad.
Habrá que mostrar con claridad el ordo amoris, el orden de los bienes que hay que amar y realizar. Será imprescindible fortalecer, enreciar la voluntad de los candidatos, ejercitarlos en la "paciencia", en la capacidad de sufrir por lo que se ama, por lo que merece nuestro esfuerzo, empeño y sacrificio. Convendrá poner en contacto a los candidatos con figuras verdaderamente sacerdotales que hayan encarnado y encarne el ideal sacerdotal de amor y entrega total a Dios, de esperanza y optimismo, de alegre pasión por las almas, de positiva visión de fe…
Fuente: http://www.zenit.org/
El obispo de Cuenca (España) José María Yanguas, intervino en este evento académico sobre el tema de la fragilidad afectiva.
¿Cuáles deben ser los pilares de la formación espiritual que deben primar actualmente en los seminarios?
Este período tiene como fin preparar a los candidatos para continuar en la Iglesia la misión de Jesucristo, Buen Pastor, siendo colaboradores de los Obispos. Los sacerdotes son, radicalmente, cristianos, llamados a realizar una misión que precisa de una previa "capacitación", la ordenación sacerdotal, particular configuración con Cristo sacerdote y Pastor. La primera tarea, pues, en la educación de los seminarios es formar buenos cristianos, es decir educar en las virtudes, humanas y cristianas, comunes a todo discípulo de Jesús.
¿Y cuáles son esas virtudes?
Un candidato al sacerdocio debe procurar adquirir virtudes como la sinceridad y la sencillez, con un rechazo instintivo a la doble vida, de todo lo que es falso, inauténtico, postizo; el espíritu de trabajo; el sentido de la amistad, sincera y abierta, sacrificada y generosa, fundamental para vivir el sacerdocio dentro de un presbiterio y en el seno de una comunidad; el espíritu de servicio, necesario para quien ha de darse incansablemente a todos; la reciedumbre de ánimo y la capacidad de sufrimiento, el "aguante", podríamos decir, para no doblarse ante las dificultades y los obstáculos, para saber trabajar a largo plazo sin esperar fáciles éxitos inmediatos y no desanimarme ante posibles fracasos.
Además, es claro que el candidato al sacerdocio debe tener la necesaria formación teológica y moral, canónica, litúrgica y pastoral; poseer experiencia viva del Dios que se nos revela en Cristo y que se cultiva en el diálogo vital de la oración personal, pública o privada; sentido sobrenatural que lleve a enjuiciarlo todo a la luz de Dios; afabilidad y sentido de paternidad que moverá a tratar a todos con sincera y madura cordialidad; optimismo sobrenatural que infunda en los fieles alegría y confianza.
También, sentido de responsabilidad, creatividad y espíritu de leadership de quien se empeña, de mil maneras, en servir la Palabra de Dios a sus hermanos, en acercarles a las fuentes de la gracia que son los sacramento, en guiarlos por los caminos de una vida auténticamente cristiana. No son las únicas "virtudes" de la formación sacerdotal por la que usted me pregunta, pero estas no deberían faltar.
¿Cuál debe ser el papel del director espiritual durante la formación de los seminaristas?
Se trata ciertamente de un papel fundamental. De una parte se ocupa de la vida y de la formación espiritual en el seminario, que tiene lugar mediante charlas, retiros, meditaciones, lectura de libros, entre otras. De otra, el director espiritual es guía espiritual de los candidatos. Estos le abren su alma, haciéndole partícipe de su vida interior, con el fin de que pueda orientar, iluminar, corregir, abrir horizontes, aclarar dudas, proponer metas, animar a veces, moderar otras.
Se trata, pues, de una labor que toca lo más íntimo y personal de cada uno. Es tarea que requiere, pues, una delicadeza extrema, de manera que los candidatos se sientan acogidos, comprendidos, apreciados; precisa de humildad y sentido de Iglesia para no formarlos a la propia imagen y semejanza; pide respeto por las peculiaridades de cada uno en la seguridad de que no hay dos almas iguales y de que no existen recetas de indiscriminada aplicación universal; fortaleza para saber corregir cuando sea necesario; ciencia moral y conocimiento de la vida espiritual; atención a lo que Dios puede pedir a los distintos candidatos, esmero para facilitar su sinceridad, prudencia para llevarlos por un plano inclinado, paciencia para acompañar los ritmos de crecimiento, a veces tan distintos, de cada uno…
¿Y en lo que se refiere a la fragilidad afectiva, de la que usted habló en el evento académico en la Universidad de la Santa Cruz?
Este asunto no es algo específico de la formación sacerdotal. La fragilidad, la inmadurez, la inconsistencia de ánimo es algo presente en muchos de nuestros jóvenes y adolescentes. Se manifiesta como falta de armonía entre las esferas intelectual, volitiva y afectiva de la persona, creando inestabilidad, cambios frecuentes de estado de ánimo, conductas guiadas por las "ganas", incumplimiento de los compromisos adquiridos, desilusiones tras repentinos entusiasmos, estados depresivos sin más razón que los pequeños e inevitables fracasos, incapacidad para mantenerse o resistir ante los obstáculos, dificultad para tomar verdaderas decisiones. Las personas afectivamente frágiles necesitan estar en el centro de la atención, ser reconocidas y estimadas y confunden fácilmente sentimiento y amor verdadero.
¿Se trata sólo de una cuestión de sentimientos?
Desde luego que no. Esta es la inadecuada integración del mundo afectivo en la totalidad de la persona, mientras que la madurez personal, en cambio, es fruto del armónico desarrollo de las capacidades propiamente humanas. La inmadurez afectiva no es cuestión sólo de la esfera de los sentimientos, supone seguramente inmadurez intelectual y volitiva.
Si el variado mundo de los sentimientos y afectos, frecuentemente confuso, prevalece sobre la inteligencia y la voluntad, se cae necesariamente en el sentimentalismo, permitiendo que sean los sentimientos quienes decidan sobre la verdad o el error y que sean ellos el único motor de nuestros actos. La razón pierde capacidad de discernimiento, y la voluntad se debilita. La vida de la persona queda así en poder de los sentimientos, variables, cambiantes, a menudo superficiales, siendo así que necesitan más bien ser dirigidos por la inteligencia, y gobernados por la voluntad.
Si el sentimentalismo invade la vida de piedad, ésta correrá un gravísimo riesgo apenas falten los sentimientos, experiencias o afectos que las sostienen. Se confunde equivocadamente con ellos y corre su misma suerte.
El director espiritual debe procurar encaminar al candidato hacia una vida afectiva madura, ¿qué características presenta ésta?
Una vida afectiva madura exige una visión del hombre que responda a su verdad sin reduccionismos, dualismos o visiones parciales. Requiere el conocimiento del verdadero ordo amoris, de la escala de bienes que merecen ser amados. Pero pide también fuerza, voluntad, capacidad para poder seguir y vivir ese ordo.
¿Qué características del tiempo actual pueden propiciar que se de la fragilidad afectiva que tanto toca al hombre de nuestro tiempo?
Esta se ve favorecida por un ambiente en el que se reniega de las verdades absolutas, de los valores fuertes, de los modelos de conducta; una cultura ambiente en la que la distinción entre el bien y el mal es incierta, donde lo verdadero se confunde con lo útil o práctico; en la que "todo es del color del cristal con que se mira". Eso hace que resulte imposible una auténtica educación o formación: no existen modelos, falta una idea precisa de lo que significa ser hombre.
La dificultad se agrava si el esfuerzo, el empeño y el sacrificio que exige toda educación no gozan de buena prensa porque el placer se ha convertido en norte y fin de la existencia. La búsqueda espasmódica de placer nos pone en presencia del hombre animal de que habla san Pablo, incapaz de comprender las cosas de Dios, débil, esclavo de sus pasiones.
Resulta un desafío este factor para la formación de los actuales seminaristas…
Así es… Por ello necesario proponer a los candidatos al sacerdocio con renovado vigor el modelo de Cristo sacerdote, Buen Pastor; motivarlos con esa imagen, de manera que a su luz adquiera sentido toda la tarea de formación, de forja de la propia personalidad.
Habrá que mostrar con claridad el ordo amoris, el orden de los bienes que hay que amar y realizar. Será imprescindible fortalecer, enreciar la voluntad de los candidatos, ejercitarlos en la "paciencia", en la capacidad de sufrir por lo que se ama, por lo que merece nuestro esfuerzo, empeño y sacrificio. Convendrá poner en contacto a los candidatos con figuras verdaderamente sacerdotales que hayan encarnado y encarne el ideal sacerdotal de amor y entrega total a Dios, de esperanza y optimismo, de alegre pasión por las almas, de positiva visión de fe…
Fuente: http://www.zenit.org/
Para que haya buenos sacerdotes es necesario formar buenos seminaristas
¿Cómo obtener resultados positivos en la formación espiritual de los seminaristas? ¿cómo hacer para que los candidatos al sacerdocio tengan mayor claridad vocacional? ¿son el subjetivismo y la secularización un reto para las nuevas generaciones de sacerdotes?
Estas y otras preguntas fueron discutidas en el curso de la semana de estudio La formación espiritual personal en los seminarios, que se realizó del 7 al 11 de febrero en el centro de formación sacerdotal de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma.
Rectores de seminarios, directores espirituales y otros formadores provenientes de diversas diócesis, contextos culturales y eclesiales intercambiaron ideas sobre cómo formar mejor a quienes serán los sacerdotes de las próximas generaciones.
Los nuevos desafios
Monseñor Francesco Cavina, de la secretaría de estado vaticana, se refirió a los nuevos desafíos de los seminarios: mientras que antes muchos sacerdotes crecían en familias numerosas, en un ambiente católico y descubrían su vocación a una temprana edad, ahora pertenecen a familias pequeñas, muchas veces de padres divorciados, donde no necesariamente han recibido una formación católica y donde su opción la han hecho en una edad ya madura.
Monseñor Cavina también presentó algunas estadísticas en las que se ve cómo muchos de los nuevos seminaristas provienen de grupos juveniles parroquiales o diocesanos, movimientos eclesiales, o de las jornadas mundiales de la juventud.
Acompañamiento espiritual
Por su parte Enrique da Lama, de la facultad de teología de la universidad de Navarra, se refirió al tema del acompañamiento espiritual, de la necesidad de la amistad, de la conciencia como ese sagrario interior de la mente y el espíritu.
También se refirió al tema de la soledad en la que vive el hombre actual y advirtió el peligro que trae el confundir la dirección espiritual con un ambulatorio psicológico. Aclaró que es indispensable ver al hombre en su unidad bio-psico-espiritual. La dirección espiritual debe centrarse en "el valor de la amistad, el respeto a la soberanía de la propia conciencia y la acción del Espíritu Santo", más que limitarse a un simple acompañamiento o a consejos esporádicos.
Los participantes tuvieron la oportunidad de dialogar sobre el tema la relación con los superiores o formadores a quienes decidieron llamar educadores, aclarando que quien forma es el Espíritu Santo. Dijeron que el principal enemigo de la vocación al sacerdocio, más que los puntos de desacuerdo con las autoridades es la doble vida o la hipocresía.
Para Paul O’ Callaghan, profesor de teología dogmática de la Universidad de la Santa Cruz, señaló que la vida espiritual del sacerdote se forja especialmente en el seminario.
El desafío de la inmadurez
En el curso también se trató el tema la fragilidad afectiva y psíquica con dos intervenciones de monseñor Jose María Yanguas, obispo de Cuenca (España) y el psiquiatra Franco Poterzio respectivamente. Ambos se refirieron al desafío de la inmadurez de los adolescentes y jóvenes (narcisistas, débiles, tristes e inestables) la cual se prolonga en adultos inconstantes y dependientes. Temas que frecuentemente deben afrontarse también en los seminarios.
La manera de romper este círculo es procurar en los candidatos al sacerdocio "la armonía interior y exterior del hombre que ha integrado razón, voluntad, sentimientos y apetitos" sin descuidar la corrección, cuando sea necesaria.
Durante el último día del curso, dedicado a la formación a la plena madurez espiritual los asistentes y expositores pudieron concluir que algunos medios para enfrentar este reto son la oración y la caridad pastoral, que ayudan a construir personalidades "estructuradas en torno al sentido oblativo de la vida, practicando constantemente las virtudes a través de criterios claros y con un corazón felizmente centrado en Cristo".
Estas y otras preguntas fueron discutidas en el curso de la semana de estudio La formación espiritual personal en los seminarios, que se realizó del 7 al 11 de febrero en el centro de formación sacerdotal de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma.
Rectores de seminarios, directores espirituales y otros formadores provenientes de diversas diócesis, contextos culturales y eclesiales intercambiaron ideas sobre cómo formar mejor a quienes serán los sacerdotes de las próximas generaciones.
Los nuevos desafios
Monseñor Francesco Cavina, de la secretaría de estado vaticana, se refirió a los nuevos desafíos de los seminarios: mientras que antes muchos sacerdotes crecían en familias numerosas, en un ambiente católico y descubrían su vocación a una temprana edad, ahora pertenecen a familias pequeñas, muchas veces de padres divorciados, donde no necesariamente han recibido una formación católica y donde su opción la han hecho en una edad ya madura.
Monseñor Cavina también presentó algunas estadísticas en las que se ve cómo muchos de los nuevos seminaristas provienen de grupos juveniles parroquiales o diocesanos, movimientos eclesiales, o de las jornadas mundiales de la juventud.
Acompañamiento espiritual
Por su parte Enrique da Lama, de la facultad de teología de la universidad de Navarra, se refirió al tema del acompañamiento espiritual, de la necesidad de la amistad, de la conciencia como ese sagrario interior de la mente y el espíritu.
También se refirió al tema de la soledad en la que vive el hombre actual y advirtió el peligro que trae el confundir la dirección espiritual con un ambulatorio psicológico. Aclaró que es indispensable ver al hombre en su unidad bio-psico-espiritual. La dirección espiritual debe centrarse en "el valor de la amistad, el respeto a la soberanía de la propia conciencia y la acción del Espíritu Santo", más que limitarse a un simple acompañamiento o a consejos esporádicos.
Los participantes tuvieron la oportunidad de dialogar sobre el tema la relación con los superiores o formadores a quienes decidieron llamar educadores, aclarando que quien forma es el Espíritu Santo. Dijeron que el principal enemigo de la vocación al sacerdocio, más que los puntos de desacuerdo con las autoridades es la doble vida o la hipocresía.
Para Paul O’ Callaghan, profesor de teología dogmática de la Universidad de la Santa Cruz, señaló que la vida espiritual del sacerdote se forja especialmente en el seminario.
El desafío de la inmadurez
En el curso también se trató el tema la fragilidad afectiva y psíquica con dos intervenciones de monseñor Jose María Yanguas, obispo de Cuenca (España) y el psiquiatra Franco Poterzio respectivamente. Ambos se refirieron al desafío de la inmadurez de los adolescentes y jóvenes (narcisistas, débiles, tristes e inestables) la cual se prolonga en adultos inconstantes y dependientes. Temas que frecuentemente deben afrontarse también en los seminarios.
La manera de romper este círculo es procurar en los candidatos al sacerdocio "la armonía interior y exterior del hombre que ha integrado razón, voluntad, sentimientos y apetitos" sin descuidar la corrección, cuando sea necesaria.
Durante el último día del curso, dedicado a la formación a la plena madurez espiritual los asistentes y expositores pudieron concluir que algunos medios para enfrentar este reto son la oración y la caridad pastoral, que ayudan a construir personalidades "estructuradas en torno al sentido oblativo de la vida, practicando constantemente las virtudes a través de criterios claros y con un corazón felizmente centrado en Cristo".
Saturday, February 19, 2011
Pobreza
La pintura reproduce a Jesus, Maria y Jose en una pose muy familiar. Jesus esta jugando con Maria a las puertas del Santuario. Jose ha recogido unas flores para ofrecerselas al nino y a su madre. Los tres "han sido pillados" a la sombra de un arbol muy frondoso, como los que abundan en el Santuario de Chimayo. Y es que al Santuario no solo llegan personas buscando un milagro para sus problemas sino tambien muchas familias que vienen a pasar el dia a un lugar que parece estar mas cerca del cielo.
El cuadro fue donado ayer, viernes 18 de febrero (2011), por Nidia y Gilbert Martinez, los duenos de la galeria Terra Bella. Nidia me dijo: "Pero este cuadro es para usted, es un regalo que queremos hacerle". Nidia me conoce desde hace tiempo, asi que no le sorprendio mi respuesta: "Gracias, te lo acepto en nombre de mis hermanos de la Sagrada Familia; lo vamos a mostrar en el Museo del Santo Nino de Atocha y la Sagrada Familia, que es un lugar publico y mucha gente podra disfrutarlo. Nidia, que es algo mandona, volvio a decir: "Bueno, usted haga lo que quiero pero este cuadro Gilbert y yo se lo regalamos a usted".
Thursday, February 17, 2011
Febrero 17: La Huida a Egipto
LSF
Celebramos hoy, en el calendario litúrgico propio, la memoria de “La Huida a Egipto de Nuestro Señor Jesucristo”. La Palabra nos recuerda la actitud obediente de José y la plena disponibilidad ante la voluntad de Dios, en la línea de los antiguos patriarcas a quienes el Señor guiaba a través de los sueños y nos invita a tener presentes en la oración a todas las familias que, por diversas causas, viven desterradas, lejos de sus hogares, en campos de refugiados… con la esperanza de regresar a su propia tierra (especialmente las familias cristianas perseguidas en países de mayoría musulmana).
San Jose Manyanet se refiere a esta escena evangélica subrayando la necesidad de poner en práctica las “resoluciones y toques interiores de la gracia”.
Que tengan todos un feliz día.
Jesús Díaz Alonso
Padre general
Celebramos hoy, en el calendario litúrgico propio, la memoria de “La Huida a Egipto de Nuestro Señor Jesucristo”. La Palabra nos recuerda la actitud obediente de José y la plena disponibilidad ante la voluntad de Dios, en la línea de los antiguos patriarcas a quienes el Señor guiaba a través de los sueños y nos invita a tener presentes en la oración a todas las familias que, por diversas causas, viven desterradas, lejos de sus hogares, en campos de refugiados… con la esperanza de regresar a su propia tierra (especialmente las familias cristianas perseguidas en países de mayoría musulmana).
San Jose Manyanet se refiere a esta escena evangélica subrayando la necesidad de poner en práctica las “resoluciones y toques interiores de la gracia”.
Que tengan todos un feliz día.
Jesús Díaz Alonso
Padre general
Calendario liturgico: Febrero 17
LSF
Celebramos hoy, en el calendario litúrgico propio, la memoria de "La Huida a Egipto de Nuestro Señor Jesucristo". La Palabra nos recuerda la actitud obediente de José y la plena disponibilidad ante la voluntad de Dios, en la línea de los antiguos patriarcas a quienes el Señor guiaba a través de los sueños y nos invita a tener presentes en la oración a todas las familias que, por diversas causas, viven desterradas, lejos de sus hogares, en campos de refugiados… con la esperanza de regresar a su propia tierra (especialmente las familias cristianas perseguidas en países de mayoría musulmana).
San Jose Manyanet se refiere a esta escena evangélica subrayando la necesidad de poner en práctica las "resoluciones y toques interiores de la gracia".
Que tengan todos un feliz día.
Jesús Díaz Alonso
Padre general
Celebramos hoy, en el calendario litúrgico propio, la memoria de "La Huida a Egipto de Nuestro Señor Jesucristo". La Palabra nos recuerda la actitud obediente de José y la plena disponibilidad ante la voluntad de Dios, en la línea de los antiguos patriarcas a quienes el Señor guiaba a través de los sueños y nos invita a tener presentes en la oración a todas las familias que, por diversas causas, viven desterradas, lejos de sus hogares, en campos de refugiados… con la esperanza de regresar a su propia tierra (especialmente las familias cristianas perseguidas en países de mayoría musulmana).
San Jose Manyanet se refiere a esta escena evangélica subrayando la necesidad de poner en práctica las "resoluciones y toques interiores de la gracia".
Que tengan todos un feliz día.
Jesús Díaz Alonso
Padre general
Sunday, February 13, 2011
La Reunion de Comunidad o Reunion de Familia (C 79b)
(C 79b) La Comunidad se reune para reflexionar sobre su vida con caridad, sencillez y serenidad y para analizar las cuestiones que atanen a su vida religiosa y apostólica.
Reflexionar, analizar... nuestra vida y mision con caridad es algo que no se improvisa; por eso, es necesario que todos los miembros de la comunidad sepan con varios dias de antelacion cuando se van a reunir y tengan un guion de los temas que se van a tratar.
De este modo, todos tenemos tiempo suficiente para reflexionar individualmente sobre los temas que se van a tratar en la reunion de familia. Con la debida antelacion tambien proponemos nuevos temas que se consideren importantes.
En nuestra comunidad nos reunimos para analizar nuestra vida y mision el segundo martes de cada mes. El fin de semana anterior todos tenemos la agenda de la reunion y disponemos, al menos, del lunes para proponer nuevos temas si fuera el caso.
Si es necesario, durante la reunion tratamos temas de "ultima hora" que han surgido de improviso pero, entonces, la reflexion previa... no se ha producido y las decisiones se toman sobre la marcha.
Nuestra reunion de comunidad o familia consta normalmente de tres partes:
1. Oracion introductoria
2. Lectura del acta de la reunion anterior
3. Nuestra vida de familia, oracion y trabajo
3.1. Horarios
3.2. Nuestra salud (fisica y espiritual)
3.3. Proyectos personales
3.4. Testimonio de vida de la comunidad
3.5. Planes de la comunidad
4. El trabajo en la parroquia/colegio
4.1. Horarios
4.2. Grupos de trabajo
4.3. Planes y proyectos
5. Tema congregacional (febrero 2011)
5.1. El XXII Capitulo General de los Hijos de los Hijos de la Sagrada Familia
5.1.1. Nueva curia
5.1.2. Nueva estructura congregacional
Reflexionar, analizar... nuestra vida y mision con caridad es algo que no se improvisa; por eso, es necesario que todos los miembros de la comunidad sepan con varios dias de antelacion cuando se van a reunir y tengan un guion de los temas que se van a tratar.
De este modo, todos tenemos tiempo suficiente para reflexionar individualmente sobre los temas que se van a tratar en la reunion de familia. Con la debida antelacion tambien proponemos nuevos temas que se consideren importantes.
En nuestra comunidad nos reunimos para analizar nuestra vida y mision el segundo martes de cada mes. El fin de semana anterior todos tenemos la agenda de la reunion y disponemos, al menos, del lunes para proponer nuevos temas si fuera el caso.
Si es necesario, durante la reunion tratamos temas de "ultima hora" que han surgido de improviso pero, entonces, la reflexion previa... no se ha producido y las decisiones se toman sobre la marcha.
Nuestra reunion de comunidad o familia consta normalmente de tres partes:
1. Oracion introductoria
2. Lectura del acta de la reunion anterior
3. Nuestra vida de familia, oracion y trabajo
3.1. Horarios
3.2. Nuestra salud (fisica y espiritual)
3.3. Proyectos personales
3.4. Testimonio de vida de la comunidad
3.5. Planes de la comunidad
4. El trabajo en la parroquia/colegio
4.1. Horarios
4.2. Grupos de trabajo
4.3. Planes y proyectos
5. Tema congregacional (febrero 2011)
5.1. El XXII Capitulo General de los Hijos de los Hijos de la Sagrada Familia
5.1.1. Nueva curia
5.1.2. Nueva estructura congregacional
Saturday, February 12, 2011
Crecer en Comunidad, Proyecto de Renovacion Comunitaria, Josep Roca (2007)
"Vosotros no solamente teneis una historia gloriosa para recordar y explicar, sino una gran historia para construir. Tened la mirada puesta en el futuro, hacia donde os impulsa el Espiritu para continuar haciendo grandes cosas con vosotros. Haced de vuestra vida una espera ferviente de Cristo, caminando a su encuentro como las virgenes prudentes fueron al encuentro del Esposo. Estad siempre preparados, siendo fieles a Cristo, a la Iglesia, a vuestro Instituto y al hombre de nuestro tiempo. De este modo, Cristo os renovara cada dia para que edifiqueis con su Espiritu comunidades fraternas, para lavar con El los pies de los pobres y para ofrecer vuestra aportacion insustituible a la transformacion del mundo" (Juan Pablo II, Vita consecrata 110).
He reproducido aqui las palabras que aparecen en la contraportada del libro "Creixer en Comunitat, Projecte de Renovacio Comunitaria" del P. Josep Roca, S.F., porque vienen a ser una declaracion de intenciones del contenido de esta obra, la cual no apunta a transformar el mundo sino a transformar nuestras comunidades. Lo que ocurre es que no podemos hacer lo uno sin lo otro.
La persona, la familia, la comunidad... estan en crisis, es decir, se cuestiona abiertamente la identidad trascendental del ser humano, la identidad de generos (masculino, femenino, etc.), la identidad del religioso consagrado, el compromiso matrimonial, el compromiso de la persona hacia la sociedad... De ahi, que el P. Josep Roca vuelva a proponer las preguntas basicas que todos nosotros debemos responder para edificar sobre cimientos solidos.
Muchas veces la reunion de comunidad consiste en repasar y recordar lo que venimos haciendo y lo que hay que hacer; pero hoy necesitamos mucho mas que eso. La comunidad no es solamente un lugar donde vamos a descansar, comer, orar... la comunidad es el "seno humano" en el que nos estamos continuamente haciendo como personas, hermanos, religiosos, maestros, profetas, sacerdotes. El religioso que no ha entendido esto y "utiliza" la comunidad en beneficio propio hara lo mismo donde quiera que este trabajando.
Se puede decir lo mismo de la comunidad religiosa: una comunidad que no entiende que el religioso necesita de su "seno humano" para llegar a ser la persona que Dios le llama a ser y es "utilizado" o desatendido en su proyecto de vida, es una empresa de servicios sin llegar a ser nunca una comunidad de hermanos.
Por eso, este libro es imprescindible para preparar el proyecto de vida de la comunidad, sin el cual el seminario y las casas religiosas se convierten en moteles con inquilinos de paso.
(Continuará)
Friday, February 11, 2011
SAN JOSE, INVENTOR DE LA MESA REDONDA, Recordando al P. Jose Cubells, S.F.
![]() |
| NATIONAL SHRINE OF ELIZABETH ANN SETON Maryland (USA) |
En la catedral de Santa Fe, New Mexico (USA), me encontre con la hermana Emilia, un religiosa cuya vocacion se fraguo en nuestra parroquia de Santa Cruz de la Canada, junto a los PP. Salvador Gene, Cortes, Cubells, etc.
De este ultimo --el P. Jose Cubells--, la hermana Emilia recuerda que les solia decir que san Jose, cuya profesion era carpintero, habia inventado la mesa redonda. La razon era muy simple: a san Jose, el cabeza de familia, le tocaba presidir la mesa, pero Jose, ademas de ser "justo" (como dice la Biblia), tambien era muy humilde, de modo que no se sentia nada comodo ocupando el lugar de honor en la mesa. Despues de darle unas cuantas vueltas a la misma idea, se puso manos a la obra y, serrucho en mano, comenzo a recortar los bordes de la mesa hasta hacerla redonda. Solo entonces, san Jose empezo a disfrutar de las comidas junto a su esposa Maria y su hijo Jesus.
Sunday, February 6, 2011
Iesu Communio
Con edades por debajo de la media de la mayoría de conventos, 177 religiosas componen Iesu Communio, una nueva congregación nacida del seno de las Clarisas de Lerma y La Aguilera en la provincia de Burgos. Fundadas por Sor Verónica Berzosa, y con el beneplácito de Benedicto XVI, el arzobispo burgalés, Francisco Gil Hellín, espera que sean un revulsivo cuyo ejemplo sirva para rejuvenecer la Iglesia.
Aunque han intentado mantenerse alejadas de los medios de comunicación, el incremento de novicias jóvenes en los conventos de las Clarisas de Lerma a partir de mediados de los noventa no pasó desapercibido. Su escisión y fundación del nuevo instituto de vida religiosa Iesu Communio, con Sor Verónica al frente, fue solo un paso más.
En un comunicado hecho público tras su reconocimiento oficial por el Vaticano el pasado mes de diciembre, las hermanas explican que "Dios ha ido sembrando y trabajando este designio suyo día a día, durante bastantes años". La propia Sor Verónica llevaba 27 años en la orden, donde en los últimos años ejercía como maestra de novicias, si bien acabó siendo la responsable de la comunidad de hermanas.
Las mismas religiosas de la nueva orden se muestran asombradas por el extraordinario crecimiento de vocaciones dentro de la comunidad. El rápido y continuo crecimiento de las vocaciones que llegaban al convento de Lerma, donde comenzó todo, hizo enseguida que el espacio vital resultara insuficiente y llegaron a un acuerdo con los hermanos franciscanos, a quienes terminaron comprando el convento de San Pedro Regalado de La Aguilera, situado en plena Ribera del Duero burgalesa, que ha sido rehabilitado y a donde cada vez acuden más personas, sobre todo jóvenes en peregrinaje.
Muchas de las nuevas hermanas de Iesu Communio sintieron la llamada de Dios en las Jornadas Mundiales de la Juventud y así llegaron hasta los conventos de las Clarisas, de cuya regla no reniegan, aunque consideran que ha evolucionado hacia algo diferente.
- Fieles en la vida contemplativa
Mientras se mantienen fieles en la vida contemplativa, la religiosas del nuevo instituto Iesu Communio han incorporado los valores de la presencia y testimonio siguiendo las palabras de Juan Pablo II , que instó a que los monasterios se abran a los que tienen sed porque "son lugares sagrados y podrán ser también centros de acogida cristiana para aquellas personas, sobre todo jóvenes, que van buscando una vida sencilla y transparente en contraste de la que les ofrece la sociedad de consumo". Partiendo de esa base, las nuevas hermanas han rejuvenecido incluso los hábitos, realizados con tela vaquera y una especie de pañoleta azul a modo de velo.
Tras su reconocimiento por el vaticano el pasado mes de diciembre, la puesta de largo de esta nueva comunidad Iesu Communio será en la Catedral de Burgos el próximo 12 de febrero con una misa de acción de gracias que será concelebrada por el arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín, el nuncio de su santidad en España, Renzo Fratini, y el recién nombrado obispo de Ciudad Rodrigo, Raúl Berzosa, hermano de Sor Verónica, así como otros obispos y arzobispos. Incluso podría acudir el propio cardenal Rouco Varela, quien ha alabado siempre la labor de Sor Verónica y su capacidad para atraer vocaciones, hasta el punto de que intentó llevar a la Comunidad de Madrid a la comunidad de la monja burgalesa que como consecuencia de su crecimiento no podía continuar en el convento de Lerma. Sin embargo, el proyecto, demasiado cuantioso, no cuajo, entre otras cosas porque la comunidad clarisa no quería abandonar Burgos.
Durante la misa, las hermanas renovarán y actualizarán sus votos. Para el arzobispo de Burgos, su diócesis "está de enhorabuena" con hechos como la fundación de esta nueva comunidad que espera sea un "revulsivo" y "renovación interior" entre los jóvenes cristianos.
Gil Hellín señala que la Iesu Communio se ha convertido ya en un "punto de referencia" en los lugares de origen de las hermanas, que se reparten entre los antiguos conventos de las clarisas de Lerma y La Aguilera, aunque, según indica, "la mayoría no son de Burgos". En su opinión, el ejemplo de una comunidad de monjas jóvenes en pleno siglo XXI puede tener un efecto positivo dentro de la Iglesia. Espera que "puedan surgir nuevas vocaciones para ellas y para el resto del congregaciones o para el seminario" porque al ver la experiencia de estas religiosas otros "jóvenes o no tan jóvenes puedan descubrir en su interior los dones de Dios".
Fuente: ABC
Aunque han intentado mantenerse alejadas de los medios de comunicación, el incremento de novicias jóvenes en los conventos de las Clarisas de Lerma a partir de mediados de los noventa no pasó desapercibido. Su escisión y fundación del nuevo instituto de vida religiosa Iesu Communio, con Sor Verónica al frente, fue solo un paso más.
En un comunicado hecho público tras su reconocimiento oficial por el Vaticano el pasado mes de diciembre, las hermanas explican que "Dios ha ido sembrando y trabajando este designio suyo día a día, durante bastantes años". La propia Sor Verónica llevaba 27 años en la orden, donde en los últimos años ejercía como maestra de novicias, si bien acabó siendo la responsable de la comunidad de hermanas.
Las mismas religiosas de la nueva orden se muestran asombradas por el extraordinario crecimiento de vocaciones dentro de la comunidad. El rápido y continuo crecimiento de las vocaciones que llegaban al convento de Lerma, donde comenzó todo, hizo enseguida que el espacio vital resultara insuficiente y llegaron a un acuerdo con los hermanos franciscanos, a quienes terminaron comprando el convento de San Pedro Regalado de La Aguilera, situado en plena Ribera del Duero burgalesa, que ha sido rehabilitado y a donde cada vez acuden más personas, sobre todo jóvenes en peregrinaje.
Muchas de las nuevas hermanas de Iesu Communio sintieron la llamada de Dios en las Jornadas Mundiales de la Juventud y así llegaron hasta los conventos de las Clarisas, de cuya regla no reniegan, aunque consideran que ha evolucionado hacia algo diferente.
- Fieles en la vida contemplativa
Mientras se mantienen fieles en la vida contemplativa, la religiosas del nuevo instituto Iesu Communio han incorporado los valores de la presencia y testimonio siguiendo las palabras de Juan Pablo II , que instó a que los monasterios se abran a los que tienen sed porque "son lugares sagrados y podrán ser también centros de acogida cristiana para aquellas personas, sobre todo jóvenes, que van buscando una vida sencilla y transparente en contraste de la que les ofrece la sociedad de consumo". Partiendo de esa base, las nuevas hermanas han rejuvenecido incluso los hábitos, realizados con tela vaquera y una especie de pañoleta azul a modo de velo.
Tras su reconocimiento por el vaticano el pasado mes de diciembre, la puesta de largo de esta nueva comunidad Iesu Communio será en la Catedral de Burgos el próximo 12 de febrero con una misa de acción de gracias que será concelebrada por el arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín, el nuncio de su santidad en España, Renzo Fratini, y el recién nombrado obispo de Ciudad Rodrigo, Raúl Berzosa, hermano de Sor Verónica, así como otros obispos y arzobispos. Incluso podría acudir el propio cardenal Rouco Varela, quien ha alabado siempre la labor de Sor Verónica y su capacidad para atraer vocaciones, hasta el punto de que intentó llevar a la Comunidad de Madrid a la comunidad de la monja burgalesa que como consecuencia de su crecimiento no podía continuar en el convento de Lerma. Sin embargo, el proyecto, demasiado cuantioso, no cuajo, entre otras cosas porque la comunidad clarisa no quería abandonar Burgos.
Durante la misa, las hermanas renovarán y actualizarán sus votos. Para el arzobispo de Burgos, su diócesis "está de enhorabuena" con hechos como la fundación de esta nueva comunidad que espera sea un "revulsivo" y "renovación interior" entre los jóvenes cristianos.
Gil Hellín señala que la Iesu Communio se ha convertido ya en un "punto de referencia" en los lugares de origen de las hermanas, que se reparten entre los antiguos conventos de las clarisas de Lerma y La Aguilera, aunque, según indica, "la mayoría no son de Burgos". En su opinión, el ejemplo de una comunidad de monjas jóvenes en pleno siglo XXI puede tener un efecto positivo dentro de la Iglesia. Espera que "puedan surgir nuevas vocaciones para ellas y para el resto del congregaciones o para el seminario" porque al ver la experiencia de estas religiosas otros "jóvenes o no tan jóvenes puedan descubrir en su interior los dones de Dios".
Fuente: ABC
Sunday, December 19, 2010
"El problema ya no son las estructuras: se las ha modificado cuando se ha querido. Ahora el problema es el compromiso de los religiosos mismos," Joan Chittister, O.S.B.
Dicen que el cambio comienza cuando alguien vislumbra el siguiente paso. O más bien cuando alguien alcanza a ver que el último paso ya no funciona. Descubrir el siguiente se convierte en una bendición, una carga y un reto.
Explorar el siguiente paso es una bendición porque se puede dar el momento mágico de embarcarse en lo desconocido con fuego y entusiasmo. Y buscar es una carga pesada cuando el camino parece que no lleva a ninguna parte. Y es un reto porque nos confronta con opciones nada fáciles.
La revitalización de la vida religiosa ha sido las tres cosas. Acabando el Concilio Vaticano II, todo nos parecía posible, todo se experimentaba. Los religiosos empezaron a emerger de las sombras de la institución, y a alejarse de los trabajos tan propios, anónimos y funcionales del servicio social católico para instalarse en las necesidades de un pueblo, no de un sistema.
Los religiosos rompieron las barreras denominacionales. Adquirieron voz en público. Empezaron a operar dentro de la sociedad y hombro con hombro con el resto del pueblo de Dios. Abandonaron las estructuras y simbolos que procedian de una teologia dualista y descubrieron lo sagrado en lo secular. Estaban seguros de que poniéndose al día, la vida religiosa se reanimaría, le darían sentido frente a este mundo, la harían atractiva para esta generación, importante a los ojos de los demás.
Pero el mundo siguió su curso como si nada, algo molesto por haber perdido lo que había llegado a ser mística religiosa; otros, confundidos por un estilo de vida aparentemente todavía más sin sentido que nunca. Y si no iban a encontrar mística en la vida religiosa, para ¿qué entrar?
Lo que se decía más de la vida religiosa era la edad promedio y la falta de vocaciones. Y algunos más interesados por los números que por el contenido, decían que la vida religiosa había pasado de moda.
Por un tiempo, la mayoría del mundo religiososo ni se movió. Los religiosos de Estados Unidos iban peligrosamente avanzados en el proceso, y pronto fueron descalificados por decadentes, o al menos por haberse equivocado seriamente.
En Sudamerica, los religiosos estaban también profundamente comprometidos en el cambio y fueron considerados por muchos como ingenuos al servicio de grupos políticos subversivos, más que congregaciones bajo el impulso del Espíritu Santo.
Europa en su mayoría había mantenido, sin embargo, un modelo de vida religiosa más pre-conciliar y en los nuevos países independientes la mayor parte de los religiosos no estaban interesados en el tema de la renovación religiosa: demasiadas escuelas que abrir, demasiados pobres que atender, demasiados refugiados que acomodar, como para tener tiempo de preguntarse sobre el sentido de la vida religiosa.
En la mayor parte del mundo, la renovación de la vida religiosa tomó más el carácter de un simulacro de incendio, pero no de un incendio de verdad. Algo había que hacer pero no demasiado en serio.
Pues bien, se acabo el tiempo: los signos están ahora por doquier. El simulacro se ha convertido en incendio. El sentido de pertenencia está por los suelos en todo el mundo. Viejas instituciones religiosas se han vuelto obsoletas o han sido reemplazadas por instituciones laicales. En Irlanda, el año pasado, se pusieron a la venta más de 60 propiedades religiosas.
Aun en el mundo en desarrollo, si el papel de la vida religiosa se considera funcional, las necesidades son demasiadas y las vocaciones, insuficientes. Es decir, donde predomina el modelo occidental de vida religiosa del siglo XIX, los planes de la sociedad y de las congregaciones no coinciden y dejan a la gente sin apoyo, y a las comunidades sin relevancia social. La cuestión es, por supuesto, si es todavía de alguna utilidad la vida religiosa en la “era del laicado”.
Diarmud O’Murchu, en Religious Life: A Prophetic Vision, subraya tres dimensiones que están muy relacionadas con la situación actual de la vida religiosa y dice que para ser efectiva debe reflejar las más profundas aspiraciones del espíritu humano de libertad, amor y justicia. Debe estar en el mundo sin ser del mundo. Debe ser critica de la sociedad en la que existe desde la perspectiva del evangelio y para el provecho de los pobres y oprimidos.
La vida religiosa depende mucho más de la finalidad y los valores del grupo que de las meras estructuras.
Marcello de C. Azevedo, SJ., en su articulo Challenges to European Religious, pide a los religiosos europeos que se abran a los cambios de su situación social, que levanten las voces proféticas en su propia cultura y que apoyen en vez de aplastar la nueva función de la vida religiosa fuera de Europa. Que no se dediquen a las necesidades del pasado sino que encaren los grandes problemas de la actualidad que plagan y dividen a la gente.
Lo importante es que la vida religiosa está a punto de renovarse y confronta dos opciones: la comodidad personal o la presencia profética, compromisos individuales o congregaciones con carisma. Ninguna de las dos es fácil.
El problema ya no son las estructuras de la vida religiosa: se las ha modificado cuanto se ha querido. El problema ahora es el compromiso de los religiosos mismos.
Si la preocupación fundamental de cada religioso y de sus congregaciones, después de tantos años de adaptación y de ajustes y desarrollo individual, es la comodidad, la seguridad, la espiritualidad privada, la conservación de museos monásticos o antiguas instituciones apostólicas, ambos autores dicen que no hay razón para que exista ese tipo de vida religiosa.
Si comunidades de hoy desaparecen, algo nuevo seguramente seguirá en su lugar porque el papel de la vida religiosa es personificar y expresar los valores esenciales, los mejores, los valores ejemplares de la humanidad.
Dios nunca deja de “confortar a su pueblo”, de enviarle un profeta, de levantar una voz en el desierto.
Una cosa es segura: hay mucha vida en esta muerte. En estos 25 años han sucedido más cambios en las comunidades religiosas que en todo lo que va desde principios del siglo XIX. Lo que falta ver es si las comunidades en general van a seguir forjando vigorosamente, para un mundo a punto de globalizarse, una Iglesia entrampada en el sexismo y una nación clasista, o si desgastados por la lucha de los últimos 25 años, y aficionados al calor del nido, se van a contentar con la pasividad, la privacidad y la comodidad personal.
El problema ahora no es ver si en cada comunidad tenemos unos cuantos profetas esforzándose por mantenerse activos bajo el peso muerto del pasado. El problema ahora es si tenemos comunidades proféticas que en conjunto sean un signo de esperanza, donde ni la edad ni el número de religiosos estorbe su llamamiento o suprima sus voces, donde ni el quietismo ni la desesperación oscurezcan los modelos alternativos que deben ofrecer, en cada época, a un mundo necesitado de alternativas.
La cuestión ahora es si hay en nosotros espiritualidad profunda, fundamentada, genuinamente evangélica para llegar, más allá de nuestras plegarias personales, a edificar el Reino de Dios, que es a lo que nos llaman esas plegarias.
La Iglesia está esperando. El mundo está a la espera. Los jóvenes están esperando una vida religiosa tan insertada en el momento contemplativo que haga cosas significativas de modo significativo, en este momento decisivo de la historia. Quieren ver si esta generación de religiosos tienen algo que aportar en esta época, como lo hicieron ante los problemas del pasado. Ahora tenemos la oportunidad de ser mas religiosos que nunca.
Preparado por 25 años de cambios y adaptaciones cosméticas, el mundo esta esperando ver si los religiosos van a dar el siguiente paso decisivo.
Joan Chittister, O.S.B.
Explorar el siguiente paso es una bendición porque se puede dar el momento mágico de embarcarse en lo desconocido con fuego y entusiasmo. Y buscar es una carga pesada cuando el camino parece que no lleva a ninguna parte. Y es un reto porque nos confronta con opciones nada fáciles.
La revitalización de la vida religiosa ha sido las tres cosas. Acabando el Concilio Vaticano II, todo nos parecía posible, todo se experimentaba. Los religiosos empezaron a emerger de las sombras de la institución, y a alejarse de los trabajos tan propios, anónimos y funcionales del servicio social católico para instalarse en las necesidades de un pueblo, no de un sistema.
Los religiosos rompieron las barreras denominacionales. Adquirieron voz en público. Empezaron a operar dentro de la sociedad y hombro con hombro con el resto del pueblo de Dios. Abandonaron las estructuras y simbolos que procedian de una teologia dualista y descubrieron lo sagrado en lo secular. Estaban seguros de que poniéndose al día, la vida religiosa se reanimaría, le darían sentido frente a este mundo, la harían atractiva para esta generación, importante a los ojos de los demás.
Pero el mundo siguió su curso como si nada, algo molesto por haber perdido lo que había llegado a ser mística religiosa; otros, confundidos por un estilo de vida aparentemente todavía más sin sentido que nunca. Y si no iban a encontrar mística en la vida religiosa, para ¿qué entrar?
Lo que se decía más de la vida religiosa era la edad promedio y la falta de vocaciones. Y algunos más interesados por los números que por el contenido, decían que la vida religiosa había pasado de moda.
Por un tiempo, la mayoría del mundo religiososo ni se movió. Los religiosos de Estados Unidos iban peligrosamente avanzados en el proceso, y pronto fueron descalificados por decadentes, o al menos por haberse equivocado seriamente.
En Sudamerica, los religiosos estaban también profundamente comprometidos en el cambio y fueron considerados por muchos como ingenuos al servicio de grupos políticos subversivos, más que congregaciones bajo el impulso del Espíritu Santo.
Europa en su mayoría había mantenido, sin embargo, un modelo de vida religiosa más pre-conciliar y en los nuevos países independientes la mayor parte de los religiosos no estaban interesados en el tema de la renovación religiosa: demasiadas escuelas que abrir, demasiados pobres que atender, demasiados refugiados que acomodar, como para tener tiempo de preguntarse sobre el sentido de la vida religiosa.
En la mayor parte del mundo, la renovación de la vida religiosa tomó más el carácter de un simulacro de incendio, pero no de un incendio de verdad. Algo había que hacer pero no demasiado en serio.
Pues bien, se acabo el tiempo: los signos están ahora por doquier. El simulacro se ha convertido en incendio. El sentido de pertenencia está por los suelos en todo el mundo. Viejas instituciones religiosas se han vuelto obsoletas o han sido reemplazadas por instituciones laicales. En Irlanda, el año pasado, se pusieron a la venta más de 60 propiedades religiosas.
Aun en el mundo en desarrollo, si el papel de la vida religiosa se considera funcional, las necesidades son demasiadas y las vocaciones, insuficientes. Es decir, donde predomina el modelo occidental de vida religiosa del siglo XIX, los planes de la sociedad y de las congregaciones no coinciden y dejan a la gente sin apoyo, y a las comunidades sin relevancia social. La cuestión es, por supuesto, si es todavía de alguna utilidad la vida religiosa en la “era del laicado”.
Diarmud O’Murchu, en Religious Life: A Prophetic Vision, subraya tres dimensiones que están muy relacionadas con la situación actual de la vida religiosa y dice que para ser efectiva debe reflejar las más profundas aspiraciones del espíritu humano de libertad, amor y justicia. Debe estar en el mundo sin ser del mundo. Debe ser critica de la sociedad en la que existe desde la perspectiva del evangelio y para el provecho de los pobres y oprimidos.
La vida religiosa depende mucho más de la finalidad y los valores del grupo que de las meras estructuras.
Marcello de C. Azevedo, SJ., en su articulo Challenges to European Religious, pide a los religiosos europeos que se abran a los cambios de su situación social, que levanten las voces proféticas en su propia cultura y que apoyen en vez de aplastar la nueva función de la vida religiosa fuera de Europa. Que no se dediquen a las necesidades del pasado sino que encaren los grandes problemas de la actualidad que plagan y dividen a la gente.
Lo importante es que la vida religiosa está a punto de renovarse y confronta dos opciones: la comodidad personal o la presencia profética, compromisos individuales o congregaciones con carisma. Ninguna de las dos es fácil.
El problema ya no son las estructuras de la vida religiosa: se las ha modificado cuanto se ha querido. El problema ahora es el compromiso de los religiosos mismos.
Si la preocupación fundamental de cada religioso y de sus congregaciones, después de tantos años de adaptación y de ajustes y desarrollo individual, es la comodidad, la seguridad, la espiritualidad privada, la conservación de museos monásticos o antiguas instituciones apostólicas, ambos autores dicen que no hay razón para que exista ese tipo de vida religiosa.
Si comunidades de hoy desaparecen, algo nuevo seguramente seguirá en su lugar porque el papel de la vida religiosa es personificar y expresar los valores esenciales, los mejores, los valores ejemplares de la humanidad.
Dios nunca deja de “confortar a su pueblo”, de enviarle un profeta, de levantar una voz en el desierto.
Una cosa es segura: hay mucha vida en esta muerte. En estos 25 años han sucedido más cambios en las comunidades religiosas que en todo lo que va desde principios del siglo XIX. Lo que falta ver es si las comunidades en general van a seguir forjando vigorosamente, para un mundo a punto de globalizarse, una Iglesia entrampada en el sexismo y una nación clasista, o si desgastados por la lucha de los últimos 25 años, y aficionados al calor del nido, se van a contentar con la pasividad, la privacidad y la comodidad personal.
El problema ahora no es ver si en cada comunidad tenemos unos cuantos profetas esforzándose por mantenerse activos bajo el peso muerto del pasado. El problema ahora es si tenemos comunidades proféticas que en conjunto sean un signo de esperanza, donde ni la edad ni el número de religiosos estorbe su llamamiento o suprima sus voces, donde ni el quietismo ni la desesperación oscurezcan los modelos alternativos que deben ofrecer, en cada época, a un mundo necesitado de alternativas.
La cuestión ahora es si hay en nosotros espiritualidad profunda, fundamentada, genuinamente evangélica para llegar, más allá de nuestras plegarias personales, a edificar el Reino de Dios, que es a lo que nos llaman esas plegarias.
La Iglesia está esperando. El mundo está a la espera. Los jóvenes están esperando una vida religiosa tan insertada en el momento contemplativo que haga cosas significativas de modo significativo, en este momento decisivo de la historia. Quieren ver si esta generación de religiosos tienen algo que aportar en esta época, como lo hicieron ante los problemas del pasado. Ahora tenemos la oportunidad de ser mas religiosos que nunca.
Preparado por 25 años de cambios y adaptaciones cosméticas, el mundo esta esperando ver si los religiosos van a dar el siguiente paso decisivo.
Joan Chittister, O.S.B.
Friday, December 10, 2010
Saturday, December 4, 2010
Los Hijos de la Sagrada Familia celebran su XXII Capitulo General
Bajo el lema: "Mensajeros de la Buena Noticia de Nazaret” 38 representantes de todos los religiosos de la Congregación se reunirán en el Centre d´Espiritualitat Josep Manyanet de Begues (Barcelona-España) para la celebración del XXII Capítulo General de la Congregación.
Evaluado el sexenio anterior la mirada está puesta en cómo vivir el presente y afrontar los retos del futuro desde la identidad religiosa, la fidelidad carismática y el servicio apostólico a la Iglesia y la sociedad, especialmente junto a las familias y a través de la educación integral de los niños y jóvenes.
"Mensajeros de la Buena Noticia de Nazaret"
Bajo este lema 38 religiosos de la congregación de Hijos de la Sagrada Familia Jesús, María y José, fundados en 1864 por San José Manyanet, iniciarán a parir del 27 de diciembre, el XXII Capítulo General de la Congregación en el Centro de Espiritualidad San José Manyanet de Begues (Barcelona). Presente en varios países de Europa y América, la Congregación continuará su reflexión sobre cómo vivir con fidelidad y creatividad la espiritualidad nazarena recibida en el carisma fundacional, junto a las familias de nuestros días y en la educación integral de los niños y jóvenes.
Procedentes de los diferentes países donde está presente la Congregación, 38 religiosos Hijos de la Sagrada Familia -España (16), Italia (5), USA (3), Argentina (2), Colombia (5), México (2), Brasil (3) y Venezuela (2)- participarán en el XXII Capítulo General que se celebrará en Begues (Barcelona) a partir del día 27 de diciembre 2010. Tras un año de preparación y estudio de los diferentes temas relacionados con el carisma y la pastoral propias se profundizará en cómo renovar la vida personal y comunitaria, así como la actividad apostólica y evangelizadora, manteniendo la fidelidad al carisma recibido en la Iglesia y para la sociedad: promover el culto y la devoción a la Sagrada Familia de Nazaret y contribuir a la renovación social mediante la formación para el amor y la vida familiar y la educación integral de los niños y jóvenes.
Fuente: http://www.confer.es/
Evaluado el sexenio anterior la mirada está puesta en cómo vivir el presente y afrontar los retos del futuro desde la identidad religiosa, la fidelidad carismática y el servicio apostólico a la Iglesia y la sociedad, especialmente junto a las familias y a través de la educación integral de los niños y jóvenes.
"Mensajeros de la Buena Noticia de Nazaret"
Bajo este lema 38 religiosos de la congregación de Hijos de la Sagrada Familia Jesús, María y José, fundados en 1864 por San José Manyanet, iniciarán a parir del 27 de diciembre, el XXII Capítulo General de la Congregación en el Centro de Espiritualidad San José Manyanet de Begues (Barcelona). Presente en varios países de Europa y América, la Congregación continuará su reflexión sobre cómo vivir con fidelidad y creatividad la espiritualidad nazarena recibida en el carisma fundacional, junto a las familias de nuestros días y en la educación integral de los niños y jóvenes.
Procedentes de los diferentes países donde está presente la Congregación, 38 religiosos Hijos de la Sagrada Familia -España (16), Italia (5), USA (3), Argentina (2), Colombia (5), México (2), Brasil (3) y Venezuela (2)- participarán en el XXII Capítulo General que se celebrará en Begues (Barcelona) a partir del día 27 de diciembre 2010. Tras un año de preparación y estudio de los diferentes temas relacionados con el carisma y la pastoral propias se profundizará en cómo renovar la vida personal y comunitaria, así como la actividad apostólica y evangelizadora, manteniendo la fidelidad al carisma recibido en la Iglesia y para la sociedad: promover el culto y la devoción a la Sagrada Familia de Nazaret y contribuir a la renovación social mediante la formación para el amor y la vida familiar y la educación integral de los niños y jóvenes.
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| "Hacer de cada familia un Nazaret" |
Fuente: http://www.confer.es/
Monday, October 25, 2010
Sobre la Pastoral Vocacional
He tenido una conversación muy interesante con uno de mis hermanos sacerdotes sobre la pastoral vocacional. Estábamos hablando de lo que hacemos y no hacemos para dar a conocer a las nuevas generaciones nuestra espiritualidad y misión, cuando mi hermano me dijo:
- Pero Julio, no se trata de diseñar planes y preparar panfletos, sino en primer lugar de ser lo que decimos que somos: una familia, una comunidad de hermanos al servicio de otras familias, solidaria y compasiva, siempre creciendo si no en número, al menos, en espíritu y capacidad de entrega...
Por unos instantes me quede mudo.
- Julio, ¿qué ven los jóvenes que visitan tu comunidad, la casa en donde vives, tu oficina, el lugar donde trabajas? ¿Se sienten acogidos? Os ven a ti y a los otros sacerdotes unidos y contentos? Hay lugar para ellos donde tú estas? O, más bien, ¿os molestan?
Mi hermano está en lo cierto. Seguramente, antes de ponernos a preparar actividades de pastoral vocacional deberíamos ser plenamente conscientes de que somos nosotros y nuestra familia religiosa la mejor ventana que los jóvenes tienen para asomarse a la vida consagrada.
- Pero Julio, no se trata de diseñar planes y preparar panfletos, sino en primer lugar de ser lo que decimos que somos: una familia, una comunidad de hermanos al servicio de otras familias, solidaria y compasiva, siempre creciendo si no en número, al menos, en espíritu y capacidad de entrega...
Por unos instantes me quede mudo.
- Julio, ¿qué ven los jóvenes que visitan tu comunidad, la casa en donde vives, tu oficina, el lugar donde trabajas? ¿Se sienten acogidos? Os ven a ti y a los otros sacerdotes unidos y contentos? Hay lugar para ellos donde tú estas? O, más bien, ¿os molestan?
Mi hermano está en lo cierto. Seguramente, antes de ponernos a preparar actividades de pastoral vocacional deberíamos ser plenamente conscientes de que somos nosotros y nuestra familia religiosa la mejor ventana que los jóvenes tienen para asomarse a la vida consagrada.
Thursday, September 30, 2010
Obispo Francisco Gonzalez: "Las palabras mueven, los ejemplos arrastran".
El obispo Francisco Gonzalez cumplio 55 años de religioso (27 de septiembre)
El obispo auxiliar de Washington, Francisco González, SF, nació y creció en Soria, España, en el seno de una familia de gran religiosidad. Su hermano es jesuita y su hermana religiosa de la congregación de las hermanas de la Caridad de Santa Ana.
Este antiguo feligrés de Soria arribó a tierra americana sin dinero y sin inglés, con la incertidumbre que alguna vez hemos sentido todos los que atravesamos fronteras, pegada al alma. “Sin embargo, en mi caso no había necesidad de tener miedo; yo tenía papeles y todas las necesidades básicas para vivir estaban bajo control, así que no puedo compararme con lo que yo llamo un verdadero inmigrante", cuenta González quien desde que llegó a Estados Unidos inició una cruzada sin cuartel por la defensa de los suyos, sus hermanos en la fe, sus feligreses: “los hijos de Dios.”
La vivencia de la fe marcó desde siempre su vida: "Mis padres tenían un sentido religioso muy fuerte, mi mamá iba a misa cada día, hacía comunión diaria, mi papá trabajaba y los domingos iba a comulgar también. En la casa se vivía la fe y de mis padres aprendí el preocuparme por los demás, el poder ayudar, aunque éramos pobres, ellos hacían las obras de caridad que podían".
Tenía una gran admiración por el párroco de su parroquia, don Honorio Tarancón, un hombre mayor, a quien quería imitar. El párroco, quien era muy popular en la pequeña ciudad donde vivía y sus alrededores, se destacaba por su caridad. Era tan caritativo que a veces se quedaba sin comer por días para alimentar a otros.
El obispo González ingresó al seminario a los 11 años. Antes de su ordenación, al terminar sus estudios de filosofía en el seminario de los Hijos de la Sagrada Familia, en Barcelona, se le envió a estudiar teología a la Universidad Católica de América en Washington, DC. Se iba a quedar cuatro años, mas este 7 de octubre cumplirá 50 años en Estados Unidos.
Tenía programado quedarse dos años más, luego de concluir sus estudios teológicos, para después regresar, pero, en ese entonces, había una gran necesidad de sacerdotes bilingües debido a la migración de Latinoamérica, que a diferencia de los inmigrantes europeos quienes vinieron acompañados de su propio clero y religiosas, los inmigrantes latinoamericanos vinieron solos y necesitaban sacerdotes que les atendieran. Sus superiores le pidieron que se quedara un tiempo más.
Según el obispo González, los tiempos han cambiado y mejorado, pero tiene una interrogante: “No estoy seguro y me temo que la comunidad emigrante, por lo que veo y mi experiencia, no ha sido aceptada, me temo que la comunidad solo es tolerada, no aceptada. A pesar de admirables casos que vemos donde se ve claramente que son bienvenidos, pero no siempre es el caso. Hasta cierto punto lo entiendo, por el egocentrismo de cada uno de nosotros, no confiamos en las personas que son diferentes a nosotros, esa es una realidad de vida”.
Lo mencionado es un gran reto: “La integración requiere que yo desee integrarme, pero también es necesario que se abra la puerta, si no lo está, es difícil entrar”. Más aún, “es un reto ayudar a los emigrantes a que no pierdan la esperanza cuando las redadas los separan de sus familias, cuando son abusados, cuando no tienen los recursos para asistencia legal”.
El obispo González dice: “Necesitamos aprender a entenderlos y es necesario que veamos las injusticias. Comprendo que para las personas que han nacido en este país, que de repente escuchan un idioma y música diferente los hacen sentir fuera de lugar. Todos los grupos debemos educarnos”.
“Si somos cristianos, si somos católicos, si rezamos el padrenuestro, en cualquier idioma que sea, decimos padrenuestro. Si tú y yo decimos padrenuestro y nos referimos al mismo padre, significa que tú y yo somos hermanos y hermanas”, agregó.
Explicó, que cuando empezó a decir la misa en esta área, no se le permitía decirla en la iglesia, la tenía que decir en el sótano. “En algunas parroquias, apagaban el aire acondicionado o la calefacción, después de la última misa en inglés, esas cosas ya no pasan, eso espero, mas lo principal que necesitamos saber es que a cualquier cultura que vayamos, Dios ya estaba allí”, anotó.
Remarcó que “todos debemos ceder... Ojalá que al final de mi vida pueda sentir que pude ser un puente entre dos personas que por un tiempo no se hablaban y que ahora se están acercando. Eso sería para mí motivo de gran satisfacción. Porque somos una sola raza humana, aunque tengamos un color diferente de piel, cultura o una forma diferente de vestirnos, en lo profundo de nuestro ser todos somos criaturas de Dios”.
*Síntesis de entrevistas hechas al obispo González con motivo de la celebración del Año Sacerdotal (revista de la Universidad Católica de América) y cuando el cumplió 50 años de ser religioso (El Pregonero)
Sunday, September 5, 2010
Democracia dominicana

La Orden de Predicadores, más conocidos como Dominicos, ha elegido al nuevo Maestro de la Orden en Roma: el francés Bruno Cadore. El artículo que reproduzco a continuación relata el proceso de la presentación de los candidatos y elección del Maestro de la Orden.
Democracia dominicana
En la Orden nadie se presenta como candidato para ningún cargo. Tampoco para Maestro de la Orden. Pero la elección de Maestro tiene unas peculiaridades originales. Hay candidatos. Los presentan los diferentes grupos que se forman en el Capítulo. Ya hablé de esos grupos en mi crónica anterior. Y cuando los grupos han presentado sus candidatos, aquellos en los que coinciden dos o más grupos se convierten en los candidatos con los que se habla y de los que se habla en la Asamblea General.
Este sábado ha sido un día muy lleno. Después de la celebración de los Laudes y la Eucaristía (como era sábado hemos hecho memoria de la Virgen María), a las nueve de la mañana se ha reunido la Asamblea General, que ha llamado a capítulo (nunca mejor dicho) a una serie de hermanos que consideraba susceptibles de ser elegidos Maestro de la Orden.
Se les ha preguntado por su visión de la Orden, por su modo de entender el gobierno, por sus experiencias personales, por sus trabajos pastorales, por sus conocimientos teológicos, por su compromiso con los pobres; y tras escucharles se les ha invitado a salir de la Sala. Y sin ellos en la sala, los capitulares han hablado de ellos.
Con una gran fraternidad y cariño. Valorando sus cualidades y ponderando sus posibilidades. Como han sido siete los llamados (como siete fueron los diáconos=servidores en la primitiva Iglesia), hemos tenido que continuar por la tarde.
Eso significa que el día ha sido muy lleno. No hemos tenido un momento de respiro. Entre otras cosas porque hemos querido respetar lo que estaba previsto para la tarde, a saber, la celebración de la Reconciliación y la exposición del Santísimo. Esos actos iban a empezar a las cuatro de la tarde. Como a las tres y media de la tarde hemos continuado con la discusión sobre los candidatos, y a las cuatro y media nos hemos dado un respiro, el Acto penitencial ha comenzado a las cinco.
Ha sido edificante y emotivo ver como casi todos los capitulares se han confesado: "Confesad vuestros pecados unos a otros para que os curéis". Esta liturgia penitencial ha sido presidida por un hermano africano. A las seis hemos tenido la exposición del Santísimo, que ha finalizado con el canto del "Pange lingua", a las siete y media las Vísperas y a las ocho la cena.
El viernes el P. Carlos Azpiroz, en uno de sus últimos actos como Maestro, quiso entregar a cada capitular un ejemplar de la nueva edición de las Constituciones. La última edición era de 1998. Se hacía necesaria una edición "puesta al día". El P. Carlos ha querido que su firma pudiera estar en estas constituciones, que él considera uno de sus legados.
El domingo, tras la Misa del Espíritu Santo, será la elección. Tras la elección habrá una procesión a la Iglesia y dentro de una liturgia el nuevo Maestro tomará posesión.
Autor: Martin Gelabert
Fuente: Religión Digital
Tuesday, August 31, 2010
Parroquia Santa Cruz de la Cañada, New Mexico (USA)
"La parroquia de Santa Cruz de la Cañada, en Española, New Mexico, USA, recuerda la llegada de los primeros sacerdotes Hijos de la Sagrada Familia en 1920".
Así lo explicaba el periódico local Río Grande SUN hace una semana (26 de agosto del 2010). La foto que publica el periódico, sin embargo, es de 1956 y en ella aparecen de izq. a der. los PP. Pedro Siguán, José Terés, Luis Estrada (tercera fila), Salvador Gené (centro), Agustín Cortés, José Cubells (tercera fila) y José Rosell.
En 1919, el arzobispo de Santa Fe, Albert Daeger, llamó a los Hijos de la Sagrada Familia para que se hicieran cargo de la pastoral y los sacramentos de la región de Santa Cruz, pues necesitaba sacerdotes que hablasen castellano. El primer párroco fue el P. Salvador Gené (Barcelona).
Desde entonces mas de 60 sacerdotes de la Sagrada Familia han servido en la parroquia. La comunidad de sacerdotes actual la componen los PP. Javier Gutiérrez (párroco, Colombia), Juan Plans (Barcelona), José María Blanch (Barcelona).
Thursday, August 12, 2010
Pobreza, Castidad y Obediencia: una opcion radical por la vida y la no violencia
El seguimiento de Cristo:
opción por la no violencia
La opción por la no violencia es una opción radical por la vida, igual que el compromiso de la vida religiosa.
La Semana Santa, las apariciones de Jesús resucitado, el ministerio de Jesús hacia los excluidos, extranjeros, pecadores, condenados a muerte, etc., nos presentan a un Mesías de la no violencia. De ahí que las comunidades cristianas de los siglos I-II-III eran pacifistas y crearon un movimiento pacifista cristiano que no paso desapercibido a las autoridades romanas. Este movimiento expiro en el siglo IV cuando el cristianismo se convirtio en la religion oficial del imperio.
La nueva situación provocó un cambio en la jerarquía de valores. La transformación fue tan radical que incluso san Agustín, doctor de la Iglesia, inventó una moral de la guerra justa. Durante siglos, el concepto de guerra justa produjo innumerables abusos en la cristiandad. Entonces, en el siglo XIII, santo Tomás de Aquino afirmo que la guerra es siempre un pecado, incluso cuando es provocada por una causa justa.
Jesús desarmó a Pedro y esa misma noche desarmó a todos los cristianos. La agresividad y la violencia destruyen la paz interior. Por eso, el seguidor de Cristo debe buscar:
- la pureza de corazón e intención,
- el desapego de las posesiones y placeres,
- la disciplina en el comer y beber,
- el control de su sexualidad,
- el respeto por todas las creaturas.
La vida consagrada:
alternativa desde la frontera
La vida consagrada es una profecía aquí y ahora que no pasa desapercibida a los que se encuentran con ella. Lo consagrados son personas de frontera, cuyo modo de vivir responde a sus valores, espiritualidad, esperanza, fe..., y no tanto a unas normas y leyes impuestas.
La pobreza del evangelio no consiste en despreciar los bienes de la creación, sino en hacer un uso adecuado ( de acuerdo al evangelio) de los bienes que hemos recibido prestados.
La castidad de Jesús no consiste en la vida que llevaban los eunucos, los matrimonios estériles o los monjes de Qumram. Siendo casto, Jesús declara la dignidad, la libertad, el respeto, que todas las personas merecen (incluso la mujer adultera). No descubrimos el significado primordial de la castidad de Jesús si desconocemos los desequilibrios y conflictos de género (hombre/mujer) en las sociedades patriarcales.
La obediencia de los consagrados no consiste en someter la voluntad a la autoridad (si esto fuera así, deberíamos preguntar por que Dios nos dio entonces una voluntad), sino en ejercitarnos en la colaboración y la co-responsabilidad. Entonces ponemos en evidencia las relaciones humanas donde el poder, por una parte, y la impotencia, por otra, deshumanizan y embrutecen a las personas.
Cuando estos valores animan nuestra existencia sentimos que vivimos una experiencia radical, liminal, de frontera. Consecuentemente, ofrecemos a la sociedad una alternativa en la que el hombre y la mujer de hoy se ven reflejados en sus propios temores, luchas, búsquedas, significado.
Examen de la vida consagrada
Es una lástima que la vida religiosa se identifique con las practicas de una religiosidad formalista y cumplidora, sin la llama del Espíritu (que nunca sabes por donde va a salir...). La normas, las constituciones, están tan identificadas con lo legal, que han perdido la osadía y la inocencia que dan Vida a la vida religiosa.
Durante siglos la vida consagrada fue entendida como una negación y huída del mundo. El mundo, la carne y el demonio, eran los enemigos a combatir. Solamente la negación de los tres garantizaba la entrada en el Reino de Dios. La Iglesia supo sobrevivir en los salones del poder y la riqueza participando también de sus placeres, sin embargo, siempre se sintió incómoda ante la lujuria y los placeres de la carne. Incluso dentro del matrimonio, la intimidad y el placer sexual eran sospechosos. La idea de que la sexualidad de las personas y su capacidad para sentir placer eran constitutivas de pecado ha sido la fuente principal de las histerias y alambicamientos emocionales. Sin embargo, la persona necesita también que la mimen, la abracen, la arrullen... para llegar a ser lo que esta llamada a ser. No hay una consagración real si la persona no siente pasión por su vocación y misión: pasión por el reino, pasión por otras creaturas, pasión de Dios. La persona que huye y niega el mundo en el que vive se consagra sin saber a quién o qué se consagra.
El voto de castidad
La sexualidad humana no es algo estático, mecanístico, destinado simplemente a cumplir una función biológica. La sexualidad de las personas es, antes que nada, expresión de lo que las personas son y están llamadas a ser. Por eso, del mismo modo que uno/a no se propone controlar su humanidad sino desarrollarla..., uno/a tampoco se propone controlar su sexualidad sino desarrollarla..., confiando en que todo lo que recibimos de Dios es bueno.
La ignorancia sobre nuestra sexualidad se ha incrementado tras siglos donde ha predominado la ideologia patriarcal, la cual había modelado nuestra sexualidad utilizando el poder y hostigamiento para suplir sus propias deficiencias y alcanzar sus fines. Sin embargo, los modelos tradicionales de masculinidad, femineidad y procreación se tambalean. Pensar que ello es debido solamente a la promiscuidad y la permisividad de la cultura predominante es ver lo negativo de ahora sin darse cuenta de lo negativo que había antes. No, algo mucho mas profundo, complejo y misterioso pugna por salir y las personas consagradas deben ser las primeras en darse cuenta, discernir, descifrar, el mensaje profundo, la "buena noticia", de estos tiempos de cambio.
Tradicionalmente, la castidad y el celibato se había entendido como una relación íntima con Dios que hacía innecesaria otras relaciones. Por eso, no era infrecuente encontrar personas célibes sin capacidad para expresar ternura y afecto. En el mejor de los casos, lo consagrados suplían esas carencias a través de la acción apostólica y el trabajo caritativo. Sin embargo, a pesar de las tensiones, los desafíos y el riesgo, el célibe necesita también una relación de cercanía con otras personas. Su propia estabilidad emocional y afectiva lo exige. En el pasado, el modelo de religioso fiel era la persona sin pasiones. Hoy la persona siente la llamada del evangelio como una llamada a la vida, a vivir en una plenitud que se nos presenta a través de la encarnación, es decir, del Dios hecho carne y visible en sus creaturas.
El voto de pobreza
El voto de pobreza es la propuesta cristiana para no abusar de las propiedades y los bienes. Pero este voto ha mostrado tener dos reversos: por una parte, ha ido acompañado por una espiritualidad que en lugar de hacernos responsables de los bienes de la creación, nos ha movido a negarlos y a sospechar de ellos; por otra, el abuso de riqueza del colectivo (monasterio, comunidades) no estaba sujeto al mismo escrutinio que la riqueza del individuo.
El voto de pobreza se ha entendido alguna vez como un rechazo a los bienes del trabajo y de la creación con el consecuente abandono de la responsabilidad que todos tenemos sobre ellos. Los bienes, entonces, se confiaban al superior, y los súbditos vivían sumisos a una administración patriarcal que les negaba el derecho de los adultos y los trataba como a niños.
Sin embargo, la espiritualidad judeo-cristiana siempre ha reconocido que los bienes son un don que Dios da a su pueblo o iglesia y, cuya primera finalidad es mover a la celebración (acción de gracias de la comunidad). Si el pueblo participa en la celebración es porque ha recibido estos bienes y los ofrece de nuevo a su verdadero dueño. El pueblo participa en la celebración discerniendo el significado y los fines de los dones que ha recibido y haciendo un uso responsable y adecuado de ellos.
El voto de pobreza no consiste tanto en ser pobre de espíritu cuanto en tener un alma rica y generosa. En su origen, pobre de espíritu y alma rica y generosa significan lo mismo, pero el lenguaje que hoy debemos utilizar ha de ser una alternativa a la competitividad y el consumismo, que apoye un desarrollo sostenible y compasivo.
El voto de obediencia
La concentración de poder forma parte de la ideología de las sociedades patriarcales. El poder se concentra en unos pocos, despojando a la mayoría de la libertad para decidir y también del ejercicio de la responsabilidad.
La etimología de la palabra obediencia nos muestra que obedecer significa escuchar con atención. La obediencia nos mueve a estar atentos al mensaje profundo de lo que escuchamos, dejándonos transformar por el anuncio, la buena noticia. Por eso, el voto de obediencia debe movernos a la mutua colaboración. El voto de obediencia no nos pide renunciar a nuestra libertad, pues sin libertad la persona consagrada no sera obediente aunque cumpla lo que se le ordena.
Colaborar requiere reconocer a los demás como mis iguales (mis hermano/as) y estar preparados para relacionarnos y trabajar juntos, reconociendo la diversidad de dones de todos los que colaboran. Es una nueva manera de participar en la acción creadora de Dios.
Poverty, Celibacy, and Obedience. A radical option for life
Diarmuid O'Murchu, M.S.C.
The Crossroad Publishing Company
New York, 1999.
Thursday, July 1, 2010
P. Casimiro y el Santo Niño de Atocha
Venimos celebrando en el Santuario de Chimayo & Capilla del Santo Niño de Atocha una fiesta estival muy familiar que llama la atención de los niños y sus familias. Los niños participan en la procesión y misa dominical vestidos como el Santo Niño de Atocha. Hace tres años empezamos también a vestir de Santo Niño al P. Casimiro Roca.
Sin embargo, pocos saben el motivo por el que se me ocurrió pedir al P. Casimiro que se dejara vestir como el Santo Niño de Atocha. La idea me vino cuando en un intervalo de dos años familias que visitaban la Capilla del Santo Niño y se encontraban con el P. Casimiro, me preguntaron si el padrecito era en realidad el Santo Niño de Atocha disfrazado. La primera vez que escuche la pregunta tuve que reprimir una carcajada, pero cuando otra familia me lo volvió a preguntar, entonces, me acorde de estas palabras: "No entrareis en el reino de los cielos si no os hacéis como niños".
Sin embargo, pocos saben el motivo por el que se me ocurrió pedir al P. Casimiro que se dejara vestir como el Santo Niño de Atocha. La idea me vino cuando en un intervalo de dos años familias que visitaban la Capilla del Santo Niño y se encontraban con el P. Casimiro, me preguntaron si el padrecito era en realidad el Santo Niño de Atocha disfrazado. La primera vez que escuche la pregunta tuve que reprimir una carcajada, pero cuando otra familia me lo volvió a preguntar, entonces, me acorde de estas palabras: "No entrareis en el reino de los cielos si no os hacéis como niños".
Wednesday, May 5, 2010
Hace 10 años...
Hace diez años don Ricardo Maria Carles me ordenaba sacerdote en la iglesia de la Sagrada Familia (hoy de San José Manyanet) en San Andrés del Palomar, en Barcelona (España).
A algunos de mis amigos les sorprendió que escogiera la parroquia de San Andrés porque yo habia sido alumno del colegio Padre Manyanet de les Corts, también en Barcelona. Recuerdo que mi explicación fue que yo estaba trabajando en el colegio de San Lluis de Begues (Barcelona) y que allí es donde debía ser ordenado sacerdote o, en todo caso, en la casa madre de la congregación en San Andres.
Tambien pensé, ¿cómo no!, en Les Corts porque el colegio donde hice la primera comunión y fui confirmado estaba necesitado del testimonio de la ordenación sacerdotal de uno de sus antiguos alumnos, pero eso mismo -"el dar el testimonio"-, es lo que debía ofrecer en Begues por ser el lugar donde mis superiores me habían destinado. Escoger Les Corts hubiera sido lo más bonito y nostálgico, mirando los buenos momentos del pasado, cuando lo que se me pedía era ofrecer mi sacerdocio con los que estaba trabajando y mirar... hacia adelante.
El año 2000 no fue un año como otro cualquiera. Ese año me operaron de una hernia discal lumbar (febrero), me ordenaron sacerdote (mayo) y fui destinado a los Estados Unidos (agosto).
Una preocupación de mi padre era si yo estaría listo para levantarme del suelo por mi mismo durante la ordenación sacerdotal. Le dije, "pues si ves que no puedo levantarme me echas una mano".
Debido a que la operación de hernia discal fue en el Hospital del Barcelona, pase el tiempo de convalencia en el Seminario de las Corts. De aquellos días en el seminario con la ordenación sacerdotal muy cercana, recuerdo una anécdota que me ha servido más tarde para hacer examen de conciencia. Fue durante una comida. Uno de los hermanos quería conocer los detalles del día de la ordenacion: "¿Has pensado en la comida del banquete, Julio?" Yo respondí: "No, ni me preocupa. Creo que no es necesario hacer un banquete, con un piqui-piqui es suficiente. Estoy seguro de que los padres de la comunidad de San Andrés acertarán en lo que hagan". Entonces, el hermano volvió a preguntar: "Y ¿el fotografo? ¿Has pensado en el fotógrafo?" "Pues tampoco me preocupa el fotógrafo. Pero no quiero un fotógrafo profesional". Entonces, el hermano dijo algo que me molestó mucho: "Pues parece que no quieras ordenarte".
No recuerdo mi contestación pero entonces, como también ahora, pensaba que dedicar mi atención a organizar esos detalles me hacían perder unas energías que yo tenía que dedicar a otras cosas. Es más, aunque el Sr. Joaquín Muñoz se ofreció para filmar la ordenación, no me hubiera molestado que nadie se hubiera preocupado de sacar fotos o filmar.
Hoy, recordar estos detalles me parece muy importante porque a veces cambio el orden de prioridades. Peor aún, puede haber asuntos en mi agenda que en lugar de ayudarme a ser fiel a mi vocación sacerdotal, me despistan con ocupaciones y preocupaciones que no deberían existir en el corazón de un sacerdote.
A algunos de mis amigos les sorprendió que escogiera la parroquia de San Andrés porque yo habia sido alumno del colegio Padre Manyanet de les Corts, también en Barcelona. Recuerdo que mi explicación fue que yo estaba trabajando en el colegio de San Lluis de Begues (Barcelona) y que allí es donde debía ser ordenado sacerdote o, en todo caso, en la casa madre de la congregación en San Andres.
Tambien pensé, ¿cómo no!, en Les Corts porque el colegio donde hice la primera comunión y fui confirmado estaba necesitado del testimonio de la ordenación sacerdotal de uno de sus antiguos alumnos, pero eso mismo -"el dar el testimonio"-, es lo que debía ofrecer en Begues por ser el lugar donde mis superiores me habían destinado. Escoger Les Corts hubiera sido lo más bonito y nostálgico, mirando los buenos momentos del pasado, cuando lo que se me pedía era ofrecer mi sacerdocio con los que estaba trabajando y mirar... hacia adelante.
El año 2000 no fue un año como otro cualquiera. Ese año me operaron de una hernia discal lumbar (febrero), me ordenaron sacerdote (mayo) y fui destinado a los Estados Unidos (agosto).
Una preocupación de mi padre era si yo estaría listo para levantarme del suelo por mi mismo durante la ordenación sacerdotal. Le dije, "pues si ves que no puedo levantarme me echas una mano".
Debido a que la operación de hernia discal fue en el Hospital del Barcelona, pase el tiempo de convalencia en el Seminario de las Corts. De aquellos días en el seminario con la ordenación sacerdotal muy cercana, recuerdo una anécdota que me ha servido más tarde para hacer examen de conciencia. Fue durante una comida. Uno de los hermanos quería conocer los detalles del día de la ordenacion: "¿Has pensado en la comida del banquete, Julio?" Yo respondí: "No, ni me preocupa. Creo que no es necesario hacer un banquete, con un piqui-piqui es suficiente. Estoy seguro de que los padres de la comunidad de San Andrés acertarán en lo que hagan". Entonces, el hermano volvió a preguntar: "Y ¿el fotografo? ¿Has pensado en el fotógrafo?" "Pues tampoco me preocupa el fotógrafo. Pero no quiero un fotógrafo profesional". Entonces, el hermano dijo algo que me molestó mucho: "Pues parece que no quieras ordenarte".
No recuerdo mi contestación pero entonces, como también ahora, pensaba que dedicar mi atención a organizar esos detalles me hacían perder unas energías que yo tenía que dedicar a otras cosas. Es más, aunque el Sr. Joaquín Muñoz se ofreció para filmar la ordenación, no me hubiera molestado que nadie se hubiera preocupado de sacar fotos o filmar.
Hoy, recordar estos detalles me parece muy importante porque a veces cambio el orden de prioridades. Peor aún, puede haber asuntos en mi agenda que en lugar de ayudarme a ser fiel a mi vocación sacerdotal, me despistan con ocupaciones y preocupaciones que no deberían existir en el corazón de un sacerdote.
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